viernes, 11 de mayo de 2012

La tierra: Como se trata a una mujer



La tierra: Como se trata a una mujer
Todos los martes a la misma hora – como “el principito con su amigo el zorro” – nos fue seduciendo esa posibilidad de encontrarnos…porque alguien nos espera y me espera.
El comienzo para todos fue distinto… para unos era jugar un rato, para otros, una cosa más…  algunos dijeron ir a ver qué pasa. Y para otros, algo que despertaba nuevas sensaciones. “Que se yo...nada!.Todo bien”.
Era algo que estaba ahí y  nosotros acá… Y cada uno sin saber mucho qué hacer se fue metiendo… “No se nada de esto y sin embargo me toca. Ya es el tiempo”.
 Y cada uno se fue reencontrando con ella como pudo. Algunos intentaron mirarla otros no, simplemente se metieron con ella, la fueron viendo después. Alguien vino y se disculpó, dijo que después, que ahora no podía, que había otras cosas… después volvió y se detuvo a mirarla mientras hablaba con otros: de reojo… de costado… de frente… luego se sonrió y se acercó a ella preguntado “¿puedo…?” –sí. Dale que te espera- “… pero ¿cómo?... voy a buscar algo para tomar y compartir. Ya vuelvo!”
Y ella también entró en el juego de los que querían jugar con ella; como también entró en la rueda de los que querían aprender y descubrir sus secretos. Su tesoro escondido.
Así, se fue dejando dar forma… modelar. Sus entrañas se remueven cuando alguien la acaricia… sí. Y dialoga con ella. Un sentir de otra manera se nos fue sumando: “No sembrar sin antes prepararla y disponerla”;  “ella te guía en su silencio, en su modo, te seduce de mil maneras con un nuevo lenguaje”… “ - y ¿por qué no te vi antes?...- ”
A veces pasaron días sin volver al lugar… la vida sigue. Por un momento se sintió olvidada;  y cuando regresamos vimos huellas de otros que la habían pisoteado – posiblemente por jugar en ella- y estaba sí, pero como triste, fea, dejada…seca y sin embargo nos hizo sentir que nos esperaba como un niño cuando es hallado por quien lo busca con amor. La reacción surgió espontánea: ¡volver a cuidarla!… Creo que verla así, despertó la ternura … la ternura de todos. Y más! Un deseo profundo de sentirla nuestra, de sentirnos parte. Como un lazo anudado entre ella y nosotros.  
Es curioso sentir cómo fuimos cambiando en la relación con ella…
Dos o tres de nosotras, nos sentamos cerca como para oírla, rodeándola para contemplarla, cálidamente entretejíamos sueños de ser fecundadas desde el amor y la tibieza; identificándonos con la tierra nueva que agregábamos a sus surcos abiertos. Nuestras manos hablan y le cuentan de ternuras y pasiones que intentan hacerse proyecto en cada semilla que germina y se abre a la vida. Almácigos, son los pequeños sueños que cada una de nosotras atesora, las que vinimos y las que quedaron en casa haciendo sus cosas, cuidando los niños… pero siempre haciendo y rehaciendo creativamente la vida. - “oye tengo algo para decirte hoy: Si puedes darte cuenta ¡mira, disfruta, contempla cómo se trata a una mujer!”
Y nosotros, los otros, ahí, sí. Totalmente metidos con ella… algunos apurados: “hay que terminar pronto a ver si podemos jugar un rato también!” y otros como si hubiesen sido “tocados”, seducidos, empezaron a sacarle las piedras primero, con paciencia… a regarla para volver hacerla fecunda… ¡zanjarla, hacerle un hoyo bien profundo para meterle una pequeña semilla..! “- ¡pará!... ¡pará! Así no, por la fuerza no va a nacer nada!”...Así no, por favor.- Volvamos a empezar tantas veces como sea necesario porque el surco se abre con la mano…suavemente, dale forma… con ternura… como se acaricia a alguien contemplado con amor:
 –“¡nada más bello que ser seducido y sentir un aliento de libertad para entregarme!: lo que soy… y como soy!”. Porque allí te descubro y me descubro.
– “¡¿Qué sos?... un diamante?... puede ser … pero sin pulir, me hiere tu trato… A veces el frío y el mal trato me lleva a ser dura y fría como una piedra; pero si descubres mi interior, mi esencia… si te detienes, si permaneces, si me cubres y me das calor puedo hacerte sentir y disfrutar del placer … un placer que a atraviesa los sentidos… y llega a los rincones del alma. Un placer que no pasa, que nos une y completa. Nos vuelve libres!!...Nos integra y hace crecer. - “¡oye tengo algo para decirte hoy: Si puedes darte cuenta ¡mira, siente, gusta y descubre cómo se trata a una mujer!”.
TIERRA VIVA… del patio de la escuela donde el amor habita.

                                                                  Marisa Gómez Lara  
                                                                             Mendoza - 2012