La tierra: Como se
trata a una mujer
Todos los martes a la misma
hora – como “el principito con su amigo el zorro” – nos fue seduciendo esa
posibilidad de encontrarnos…porque alguien nos espera y me espera.
El comienzo para todos fue
distinto… para unos era jugar un rato, para otros, una cosa más… algunos dijeron ir a ver qué pasa. Y para
otros, algo que despertaba nuevas sensaciones. “Que se yo...nada!.Todo bien”.
Era algo que estaba ahí y nosotros acá… Y cada uno sin saber mucho qué
hacer se fue metiendo… “No se nada de esto y sin embargo me toca. Ya es el
tiempo”.
Y cada uno se fue reencontrando con ella como
pudo. Algunos intentaron mirarla otros no, simplemente se metieron con ella, la
fueron viendo después. Alguien vino y se disculpó, dijo que después, que ahora no
podía, que había otras cosas… después volvió y se detuvo a mirarla mientras
hablaba con otros: de reojo… de costado… de frente… luego se sonrió y se acercó
a ella preguntado “¿puedo…?” –sí. Dale que te espera- “… pero ¿cómo?... voy a
buscar algo para tomar y compartir. Ya vuelvo!”
Y ella también entró en el
juego de los que querían jugar con ella; como también entró en la rueda de los
que querían aprender y descubrir sus secretos. Su tesoro escondido.
Así, se fue dejando dar forma…
modelar. Sus entrañas se remueven cuando alguien la acaricia… sí. Y dialoga con
ella. Un sentir de otra manera se nos fue sumando: “No sembrar sin antes
prepararla y disponerla”; “ella te guía
en su silencio, en su modo, te seduce de mil maneras con un nuevo lenguaje”… “
- y ¿por qué no te vi antes?...- ”
A veces pasaron días sin volver
al lugar… la vida sigue. Por un momento se sintió olvidada; y cuando regresamos vimos huellas de otros
que la habían pisoteado – posiblemente por jugar en ella- y estaba sí, pero
como triste, fea, dejada…seca y sin embargo nos hizo sentir que nos esperaba
como un niño cuando es hallado por quien lo busca con amor. La reacción surgió
espontánea: ¡volver a cuidarla!… Creo que verla así, despertó la ternura … la
ternura de todos. Y más! Un deseo profundo de sentirla nuestra, de sentirnos
parte. Como un lazo anudado entre ella y nosotros.
Es curioso sentir cómo fuimos
cambiando en la relación con ella…
Dos o tres de nosotras, nos
sentamos cerca como para oírla, rodeándola para contemplarla, cálidamente
entretejíamos sueños de ser fecundadas desde el amor y la tibieza;
identificándonos con la tierra nueva que agregábamos a sus surcos abiertos.
Nuestras manos hablan y le cuentan de ternuras y pasiones que intentan hacerse
proyecto en cada semilla que germina y se abre a la vida. Almácigos, son los
pequeños sueños que cada una de nosotras atesora, las que vinimos y las que
quedaron en casa haciendo sus cosas, cuidando los niños… pero siempre haciendo
y rehaciendo creativamente la vida. - “oye tengo algo para decirte hoy: Si puedes
darte cuenta ¡mira, disfruta, contempla cómo se trata a una mujer!”
Y
nosotros, los otros, ahí, sí. Totalmente metidos con ella… algunos apurados: “hay
que terminar pronto a ver si podemos jugar un rato también!” y otros como si
hubiesen sido “tocados”, seducidos, empezaron a sacarle las piedras primero,
con paciencia… a regarla para volver hacerla fecunda… ¡zanjarla, hacerle un
hoyo bien profundo para meterle una pequeña semilla..! “- ¡pará!... ¡pará! Así
no, por la fuerza no va a nacer nada!”...Así no, por favor.- Volvamos a empezar
tantas veces como sea necesario porque el surco se abre con la mano…suavemente,
dale forma… con ternura… como se acaricia a alguien contemplado con amor:
–“¡nada más bello que ser seducido y sentir un
aliento de libertad para entregarme!: lo que soy… y como soy!”. Porque allí te
descubro y me descubro.
–
“¡¿Qué sos?... un diamante?... puede ser … pero sin pulir, me hiere tu trato… A
veces el frío y el mal trato me lleva a ser dura y fría como una piedra; pero
si descubres mi interior, mi esencia… si te detienes, si permaneces, si me
cubres y me das calor puedo hacerte sentir y disfrutar del placer … un placer
que a atraviesa los sentidos… y llega a los rincones del alma. Un placer que no
pasa, que nos une y completa. Nos vuelve libres!!...Nos integra y hace crecer.
- “¡oye tengo algo para decirte hoy: Si puedes darte cuenta ¡mira, siente, gusta
y descubre cómo se trata a una mujer!”.
TIERRA
VIVA… del patio de la escuela donde el amor habita.
Marisa
Gómez Lara
Mendoza - 2012
